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Neuroclinic · Condiciones

Tu familiar tiene parálisis cerebral y quieres potenciar su comunicación.

No hay un perfil único. Hay una persona con su propio potencial.

La parálisis cerebral es una condición que afecta el movimiento y el tono muscular como resultado de un daño en el cerebro en desarrollo, generalmente antes, durante o poco después del nacimiento. Su impacto en la comunicación varía enormemente de una persona a otra. Algunas personas con parálisis cerebral tienen un habla completamente funcional. Otras presentan disartria severa. Otras no desarrollan habla oral y necesitan sistemas alternativos de comunicación.

No existe un pronóstico estándar ni un techo fijo. El potencial comunicativo de cada persona depende de la extensión y localización del daño cerebral, de las condiciones cognitivas asociadas, y, de manera muy significativa, de la precocidad y calidad de la intervención fonoaudiológica.

La evaluación fonoaudiológica determina el perfil comunicativo real de cada persona: qué funciones están intactas, cuáles necesitan trabajo, y cuáles pueden compensarse con sistemas alternativos. La fonoaudióloga diseña un plan personalizado que puede incluir trabajo de motricidad orofacial, entrenamiento del habla oral cuando es posible, e implementación de sistemas de comunicación aumentativa y alternativa, tableros de imágenes, dispositivos digitales con voz generada, o sistemas de acceso adaptado para personas con movilidad reducida.

El objetivo no es que la persona hable de una manera específica. Es que pueda comunicarse de la forma más funcional posible para ella.

Preguntas frecuentes

No. El impacto en la comunicación varía enormemente según cada persona. Hay personas con parálisis cerebral que hablan con total fluidez. Otras tienen disartria en distintos grados. Otras no desarrollan habla oral pero pueden comunicarse muy efectivamente con sistemas alternativos. La evaluación individual es imprescindible para conocer el perfil real de cada persona.
Es un conjunto de estrategias, herramientas y sistemas que complementan o reemplazan el habla oral cuando esta no es posible o suficiente. Puede ser un tablero de imágenes impreso, una aplicación en tablet con voz generada, un sistema de seguimiento ocular para personas con movilidad muy reducida, o lenguaje de signos adaptado. La fonoaudióloga evalúa cuál es el sistema más adecuado para cada persona y lo implementa progresivamente.
Lo antes posible — idealmente desde los primeros meses de vida, incluso antes de que el habla sea esperable. La intervención temprana trabaja los precursores del lenguaje: succión, deglución, contacto visual, atención conjunta, vocalizaciones. Cuanto antes se empieza, más se aprovecha la plasticidad cerebral del período de desarrollo.

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