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Por qué las dificultades de lectoescritura tienen solución cuando se detectan a tiempo.

No es falta de esfuerzo. No es falta de inteligencia. Tiene nombre y tiene solución.

Las dificultades de lectoescritura, que incluyen la dislexia, el trastorno específico de la lectura, y las dificultades de escritura, son más frecuentes de lo que parece. El trastorno específico del lenguaje afecta al 7% de los niños. Las dificultades de lectoescritura son el tercer diagnóstico más frecuente en los programas de integración escolar en Chile.

La causa principal de estas dificultades está en las habilidades fonológicas, la capacidad de reconocer, manipular y representar los sonidos del lenguaje. Estas habilidades se construyen en los años preescolares, mucho antes de que el niño llegue al primer año básico. Un niño que llega al aprendizaje lector sin una base fonológica sólida tiene muchas más probabilidades de enfrentar dificultades.

Las dificultades de lectoescritura no son un problema de inteligencia ni de esfuerzo. Muchos niños con dislexia son muy inteligentes, creativos y capaces en otras áreas, pero encuentran que la lectura y la escritura requieren un esfuerzo desproporcionado que sus pares no tienen. Eso genera frustración, baja autoestima y, con el tiempo, rechazo a la escuela si no se interviene.

La intervención fonoaudiológica trabaja las habilidades fonológicas de base, la conciencia fonémica, la correspondencia grafema-fonema, y las estrategias específicas para cada tipo de dificultad. Los resultados con intervención temprana, antes de que el niño acumule años de fracaso escolar, son significativamente mejores.

Preguntas frecuentes

No. Las dificultades de lectoescritura tienen una base lingüística y neurológica. No son un problema de voluntad ni de inteligencia. Con la intervención adecuada, la gran mayoría mejora significativamente.
Cuando el rendimiento en lectura o escritura es significativamente inferior al de sus pares, cuando hay mucho esfuerzo sin resultado proporcional, cuando el niño evita leer o muestra frustración intensa, o cuando el colegio ya lo mencionó como una preocupación. Las dificultades no desaparecen solas con el tiempo — tienden a consolidarse.
Sí. Aunque los resultados son mejores con intervención temprana, los niños mayores y los adolescentes también responden a la intervención fonoaudiológica. No hay una edad de "demasiado tarde".

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