Tu hijo habla en casa pero no habla en el colegio ni con otras personas.
No es terquedad. No es timidez extrema. Es un bloqueo real que tiene nombre.
El mutismo selectivo es un trastorno de ansiedad que se caracteriza por la incapacidad de hablar en determinadas situaciones sociales, generalmente el colegio, las reuniones con personas fuera del núcleo familiar, o contextos con personas desconocidas, a pesar de que el niño habla con total normalidad en casa o en entornos seguros. No es que el niño no quiera hablar. Es que la ansiedad genera un bloqueo que le resulta genuinamente imposible superar.
El mutismo selectivo se detecta frecuentemente entre los 3 y los 6 años, cuando el niño empieza a enfrentarse a contextos sociales más exigentes como el jardín infantil o el primer año escolar. La prevalencia es de aproximadamente 0,5 a 1% de la población infantil. Es significativamente más frecuente en niñas.
El error más frecuente de los adultos frente al mutismo selectivo es interpretarlo como terquedad, manipulación o timidez que "se le va a pasar". Esta interpretación lleva a estrategias, presionar al niño a hablar, hacer preguntas directas frente a otros, forzar situaciones sociales, que aumentan la ansiedad y consolidan el mutismo. Actuar temprano, con la orientación adecuada, hace una diferencia enorme.
La intervención fonoaudiológica en mutismo selectivo trabaja en la reducción gradual de la ansiedad asociada al habla en distintos contextos, con técnicas de exposición progresiva, trabajo con la familia y coordinación con el equipo escolar. El objetivo es que el niño pueda hablar en los contextos donde hoy no puede, de forma gradual, sin presión, con estrategias específicas para cada situación.
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